sábado, 20 de abril de 2013

Una serpiente en el cielo

LaDani tiene fiebre. De acuerdo. Respira hondo. Mi cabeza ya está k.o....Intento aparentar estar calma y tener la situación bajo control, en realidad en mi cabeza se desencadenan unas reacciones químicas parecidas a las que provocan explosiones de alto riesgo...

Por un lado preocupación por ella: no será nada grave...a lo mejor está un poco acalorada (chorradas!)..o será otra vez inflamación de la garganta..u otitis..
Y luego añadele unos gramos de sentimiento de culpabilidad: será que no la abrigué lo suficiente este fin de semana? Tuvo puesto el gorrito todo el tiempo que estuvo al sol, no? Estaría sudada y no me dí cuenta?...
Y por el otro lado, la otra gran preocupación que siempre se nos presenta cuando se pone enferma: como nos organizamos? Con quien la dejamos? Que hacemos?
Entonces intentas concentrarte y dejas que una parte de ti se auto-convenzca, sin demasiado éxito,  de que solo serán unas décimas y que, como si se tratara de magia, mañana por la mañana la pequeña estará como nueva y todos volveremos a la rutina de siempre..
Mientras tanto, la otra parte, la mas racional y mas responsable, busca de forma desesperada una solución:  pido yo el día libre? Tu, compañero de piso-y-nada-menos-que-el-padre-de-la-criatura, que tal lo tienes en el curro? Hacemos que yo pido la mañana libre y luego me voy a trabajar por la tarde, aunque esto quiera decir acabar a las 22:00, sin tener en cuenta que llevo desde las 7:00 de pie? Y tu trabajas por la mañana y te la quedas por la tarde? O pedimos a la vecina que nos haga un favor y que la cuide ella?
Y luego no te olvides: de llamar a la pediatra para pedir cita, porque si tiene que recetarle antibióticos o jarabe, cuanto antes empieza, antes se pone bien; y llamar a la guardería para avisar de que no va a ir y que anulen el comedor...

Llega la mañana, y estaba visto, LaDani sigue con fiebre. Se sigue con el plan B, medio día de permiso cada uno...hasta que la pediatra dicta sentencia y advierte de que hay que vigilar a la niña en las próximas horas...se toma la decisión que ya estábamos tardando en tomar: hay que llevarla a casa de la abuela, a Monforte. 
Esto quiere decir: prepara la bolsa de LaDani, prepara tu maleta, porque me toque la ruta que me toque, a la noche me voy a dormir con ella. Avisa al jefe. Avisa a la abuela para que prepare el "hospital de campaña" ...y entre tanto trastorno, no te olvides de tranquilizar a la niña que te está diciendo que le duele la cabeza y que ya la ves que no se aguanta de pie cocida por la fiebre y por el sueño...


Ya en el coche, pajas mentales, sentimientos de culpabilidad que afloran como siempre, pensamientos tristes y tu que te rayas y te cargas...y como siempre, llega ella, LaDani, con su pureza y su inocencia, y mientras mira hacia arriba por la ventanilla, grita:
"Mamá mira, hay una serpiente en el cielo!! Es blanca. Y grandeee!!! OOOhhh, mira, ahí hay otra!!"
Y se queda así, boquiabierta, con la nariz hacia arriba, mirando al cielo, convencida de que las marcas dejadas por los aviones, son enormes serpientes blancas, que viven en el cielo.
Alejada de todas las "ralladuras" que me están llenando la cabeza, acaba siendo siempre ella la que me alegra a mi, la que me saca una sonrisa y la que me enseña que, al final, la vida es mucho mas sencilla de lo que parece. Y que muchas veces, seria suficiente mirar al cielo 2 minutos para perderse, buscando las miles de formas que tienen las nubes.


Muchas gracias cariño mio


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