domingo, 2 de junio de 2013

Los domingos del botón: el pais de las risas

En esta nueva semana llena de, como no, trabajo, de viajes de trabajo, de estar lejos de casa y DeLani, de lluvia, de frío y de viento, he aprendido:

1. A saborear de verdad lo que se llama "tiempo de calidad, juntos". Me explico: después de esta semana viajando por trabajo, llegas a casa el viernes por la noche, derrotada, cansada y vacía...te metes en la cama y te das cuenta que el sábado LaDani será todita para ti, porque el compañero de piso se marchará a las 8:00 para ver el rally "Rias Baixas" (cita ineludible de los últimos 6 años!). Y de pronto, 2 sentimientos opuestos se abren paso en tu cabeza: felicidad, tu pequeña toda para ti, un día entero de chicas; y luego agobio, madre mía podré aguantar al terremoto con sus caprichos 24 horas seguidas, sin apoyo logístico?
Pero, como se dice, la naturaleza es sabia, y LaDani se ha portado como una verdadera campeona!!! Día estupendo, hacia muchísimo tiempo que no disfrutaba tanto de mi niña, toda para mi!!! Es mas, me atrevería a decir, que si supiera que todos los sábados son así, empezaría los lunes con otra actitud, contando los días que quedan para que llegue nuevamente sábado!

2. Hablar el "niñes": ayer he tenido una clase con una profesora experta que me hizo recordar esa forma de hablar típica de los niños (de ahí, niñes, reconocido por la Real Academia Española! jejeje!) juntado letras y sonidos sin sentido, sin lógica, sin pies ni cabeza; LaDani hacia sus sonidos, inventaba sus palabra, y yo las repetía. Os estáis preguntando donde se habla este idioma? Pero claro, en el País de las Risas: pasamos casi una hora riéndonos a carcajadas, haciendo las imbéciles! ( y yo babeando como una caracola!)

3. A emocionarme por una tontería, que puede parecer sin sentido, pero que para mi no lo es: LaDani buscando su pala, desesperadamente. Quiere jugar con la arena: cubo localizado, está bajo control; rastrillo en su mano izquierda, pala......Y la pala?? Pánico. SOCORRO!! Ya nos ves a los tres buscando la dichosa pala, como si de diamantes se tratara, hasta que Mamá (y permitirme que lo escriba con la M mayúscula que me lo merezco!) la encuentra, escondida en una caja llena de juguetes, dentro de casa.
Salgo, se la llevo y ella exclama "Gracias, Mami!" en un tono tan dulce y con una sonrisa tan sincera y esa cara de quien acaba de recibir la mejor noticia de su vida, que yo no puedo evitar sentir ese picor en la nariz y notar como los ojos se llenan de lagrimas de felicidad.
Y darme la vuelta, como si nada y seguir tendiendo la ropa! (estabais ya pensando en una escena cual película americana, verdad? Pues, no! jejeje!)

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