miércoles, 14 de mayo de 2014

Dos dias de mi vida

He necesitado unos dias para relajarme, tranquilizarme, asumirlo, aclararme...todavía estoy sensible, mis amigas las hormonas siguen haciendome putadas, pero creo que a medida de que pasen los dias, irá a mejor.
Y hoy lo escribo porque esta experiencia me faltaba, no contaba con ella y se nos ha caido encima de 0 a 100, me ha tocado el corazón.  Hasta el fondo.

Dos perritos que han pasado por mi vida unas pocas horas, demasiado pocas y que han puesto patas arriba todo durante 48 horas.
Desde que encontramos a Simba casi por casualidad ha sido un no parar hasta el martes a las 11.00, cuando el último suspiro de Nala marcó el final.
Atender a una perra con el equivalente de 63 años recién parida,  con cesarea, con sus dolores post-operatorios mas su artitis propria de la edad y de la raza, diana fácil de hormonas capullas que revoluciónan el cerebro y que la llevan a cuidar de sus cachorros de una forma, digamos, muy poco delicada...
Atender a la cachorrita que en pocas horas ha quedado la unica de 4 hermanos, unica esperanza para todos de un final feliz...
Atender a LaValerie que sigue siendo un bebé de 12 semanas con sus momentos de mimos, de hambre, de sueño, de lloro...
Atender a LaDani que ha sido la que mas se ha quedado a un lado en estos 2 dias, porque era la unica que podia valerse,  a veces, por si misma. Le hemos pedido demasiado, olvidandonos en el medio de la locura, que sigue teniendo 3 años, no 15.
Levantarte cada 2 horas, bajar las escalera con las piernas que tiemblan porque no sabes si Nala ha resistido. Buscarla entre el cuerpo de la madre, los jersey de lana, las toallas...cogerla, ver si respira, preparar la leche e intentar que coma por lo menos 5 ml. Volver a posarla con cuidado encima de 2 botellas de agua caliente, envuelta en un viejo jersey de lana. Porque todo valia para calentarla.
Acariciar a Maxi, que dejaba su hocico cerca de la cria.
Volver a la cama, dar teta a LaValerie. Si queda tiempo, dormir un rato antes de volver a empezar.
Escuchar la cachorrita quejarse,  volver a bajar, razonar con la perra-madre para que deje de lamerla con tanta fuerza, explicarle que es debil...sentirte impotente. Volverte a la cama.
Intentar repartir las tareas con el compañero de piso: tu das el desayuno a la perra o a LaDani? Yo tengo que dar de comer a La Valerie, luego visto a LaDani.
Yo doy el antobiotico a Maxi, mientras tu llevas la niña a la guarderia.
Darte cuenta a las 12.00 que todavia no has desayunado, levantarte a revisar la perrita cada 10 minutos, dejar a LaValerie en su hamaca y sacar la caseta al sol, pero donde haya un poco de sombra tambien, para que esté mas caliente que en casa y no pierda calor.
Parece que mejora, esperanza. Oh no, le sale sangre por la nariz. Llevala al veterinario que le hagan una ecografia, mientras yo le hago las curas a Maxi, LaValerie tiene que esperar paciente en su hamaca su turno de mimos. La familia ha crecido y hay que repartir atención y recursos. Mientras se entretiene chupando sus ricas manos. Cuando te das cuentas hay que cambiarla toda, body incluido: litros de saliva han mojado todo.
Vuelve el compañero de piso con la pequeña Nala. No hay nada que hacer. Está muy debil y fria. Esperar y tener esperanza...
Llega la hora de baño #hija1 que tiene arena hasta en las orejas, #hija2 que se ha vuelto a empapar otra vez de baba hasta el ombligo, preparar la cena, regar el cesped (es en momentos es cuando te acuerdas de la comodidad de los pisos!), dar la cena a LaDani, cenar nosotros si queda tiempo, acostar a #hija2, lavar diente y leer cuento a #hija1, de nuevo pendiente de Nala y ver si pasa la noche...
Un no parar, pero sin final feliz.

Todo está volviendo a la normalidad, los perritos descansan en paz juntitos en un rincón del jardin, LaDani sigue diciendo que se están curando en el veterinario y que cuando crezcan jugarán con ella. A mi me caen lagrimones, mientras espero que el tiempo borre el recuerdo de Simba y Nala en esa pequeña cabeza.
Mientras acaricio a una perra tristona que creo todavia no ha tenido tiempo de asimilar todo lo que ha pasado, ha sido tan rápido, me prometo a mi misma que jamás volveré a tener perros. Se pasa muy mal y no quiero....
Aunque creo que en el fondo es una promesa muy debil: tener en mano esos cachorritos despierta algo...que no se lo que es...pero...
De momento vamos a recuperarnos de estos 2 dias taaan intensos, luego ya veremos.

Adiós Simba y Nala

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