viernes, 24 de abril de 2015

Que hago con mi vida

Por fin me decido a escribir sobre mi y sobre este proyecto que: me tiene la cabeza loca, me quita mas tiempo de lo que tengo (que ya era poco), me hacer reír y llorar en partes iguales.
En este orden o no, poca importa.
Lo que importa es que estoy: igual de estresada que antes o mas, igual de desorganizada que antes (en mi vida privada), igual de cansada que antes (bueno quizás un poquito menos, que esto de quitarse los 1000 kilómetros en coche cada semana algo se nota!)
Que es el proyecto?
Como he llegado a esto?
Que llevo entre manos?
Vamos por partes. Todo en un post no me cabe.

Hoy os voy a contar como he llegado a dar un vuelco a mi vida.
Porque de mi experiencia sirve para que alguien mas decida tomar las riendas de su vida y dejar de quedarse en balia de las olas, pues bienvenido sea!

Ponte en situación: tu trabajo te encanta, estas a gusto con compañeros, jefes, empresa.  Tu puesto parece hecho a medida para ti y tu forma de ser. Te sientes valorada. Vamos: un puestazo en todos los sentidos. Y mas como están las cosas hoy en día.
Llega la #hija1. LaDani. Y empiezas a sufrir porque los sentimientos de malamadre te invaden y se abren paso por tus venas cada noche que duermes en algún hotel lejos de ella y cada día que le quitas tiempo a ella para pasarlo delante de un pc o en un coche conduciendo.
Aguantas. Hay días mejores y días peores. LaDani crece. Con el compañero de piso que es un padrazo y menos mal que está él y que tiene mas tiempo libre.
Llega la #hija2. LaValerie. Y mientras tanto muchas cosas han cambiado. El trabajo ya es enemigo de tus hijas, de tu felicidad. Se ha convertido en una obligación. En un compromiso. Y te sigue llevando lejos de ellas. La conciliación es utopía. Por mucho que te puedan facilitar las cosas desde la empresa tu puesto choca con tu vida de mama. Hay un conflicto. Grande muy grande. Y se está llevando a cabo en el fondo de tu corazón. Y en tu cabeza.
Mientras tanto el compañero de piso se queda en paro, encuentra otro trabajo, cambia los horarios, las condiciones...
Reorganizas una vida que ahora es de cuatro. Ves como LaDani ha crecido y te das cuenta de lo que has perdido. 

No eres wonderwoman (y aquí permitirme la cuña publicitaria del club) y aunque sabes que tus hijas son felices con tus abrazos y no necesitan que seas la cocinera con 3 estrellas michelín, la propria logística, el mismo día a día se hace cuesta arriba...
Sientes que te estas volviendo loca. Es como si desde ese 04 de febrero 2011 cuando te pusieron en tu pecho LaDani por primera vez, todavía calentita de estar  al seguro dentro de ti, hayas dejado que una miga de ti se fuese perdiendo por el camino...
Hasta mirarte a ti mismo cuatro años después y no reconocerte. Y las patas de gallo y las canas, esta vez, no tienen nada que ver...
Donde está esa chica que se reía, hacia reír a los demás, era sociable y alegra? Nerviosa e impaciente siempre, pero no histérica ni amargada.
Enfadada con todo y todos, llorando a todas horas. Llena de frustración y rencor. Hacia quien y hacia qué?

Así llega un día en él que un hecho sin mas importancia, uno de esos que pasan diez veces por día y que no te afectan en absoluto, en un instante se convierte en esa famosa "gota que llena el vaso". Y lo ves claro.
O esto se acaba ya o vas a acabar enferma. Bueno, dependiendo de los puntos de vistas, puede que enferma lo estés ya.
Entonces se enciende una luz dentro, se abre una puerta de donde sale energía. Mucha energía.
Y grandes dosis de locura.
La única cosa que le permites decir a tu cabeza es " hazlo, tu salud es mas importante que todas las excusas que quieras buscar para seguir con esto".
Y luego la mandas a callar. No vaya a ser que prevalga ese sentido del deber y se ponga a buscar como un loco motivos y mas motivos para seguir así, sin cambiar nada.
Porque somos así: lo nuevo, lo desconocido asusta. Y echa para atrás. A pesar de lo que pueda doler lo que tenemos con nosotros.
Y entonces coges el móvil y llamas a tu jefe: no puedo seguir. Se acabó.
Y sin tener ni siquiera el tiempo de darte cuentas ya estas subida en una montaña rusa que no conoces. Pero que emociona!
Y finalmente éstas con tus niñas!
Ellas se lo merecen.
Ellas se comen el mundo y tu simplemente tienes que estar ahí. A su lado.
Sabes que estas haciendo lo que te pedía el corazón y vuelas mas ligera hacia nuevos horizontes!

1 comentario:

  1. Vaya, primer post que leo tuyo y me dejas con la miel en los labios jeje.
    Saludos.

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