miércoles, 9 de septiembre de 2015

Dame tus abrazos

Te pido que me sigas dando esos abrazos!
Te ruego que no dejes jamas de colgarte de mi cuello cual monito, con toda la fuerza que tengas, apretando fuerte para que no me vaya.
Te suplico que sigas queriéndome tanto y que sigas siendo capaz de transmitirme toda tu fuerza a través de esos abrazos tan especiales que solo tu sabes dar!


Sé que no se suplica el amor. Que no se mendiga, ni se pide. Que tu me amas incondicionalmente y que rumbo que cogeran tus sentimientos hacia mi no se puede controlar.
Sé que se supone, (que-no-se-da-por-hecho!) que el amor de una hija hacia su mama, si bien alimentado, es una llama que no debería apagarse jamas...

Y también se que en los momentos de bajón, de cansancio, de rumbo perdido, recordar y sentir esos abrazos en mi cuello, es uno de los empujones mas fuertes que encuentro para volver a levantarme y volver a arrancar con fuerza.
Cuando parece que el día a día no tiene sentido, los objetivos pierden color, la cabeza divaga por mundos pocos recomendables, esos abrazos y esa fuerza que transmites, son gasolina pura. De calidad!

Recuerdo la época de los 18 meses de LaDani como una etapa de mucho amor, de muchos sentimientos (no es casualidad que la idea de este blog apareciera en esa época con la intención de grabar todos estos momentos, estos recuerdos, para que no pierdan color ni fuerza!). Y ahora que la estoy viviendo de nuevo contigo, Valerie, siento que no tendría tanta fuerza si no fuera gracias a tus bracitos tan pequeños y a la vez tan potentes.

Así que, aunque sé que no se debe hacer, yo te suplico, te mendigo, te pido todos tus abrazos.
Fuertes. Lleno de amor. Potentes.


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